Momentos de estilo

Un Halloween made in mi casa

Una dosis de azúcar y buen humor que viene de perlas antes del invierno

Juliette, 29 años, especialista de la remolacha

¿Quién tiene más ganas de Halloween, Juliette o Henri, su sobrino de 3 años? Difícil de decir. Lo que está claro es que Juliette no se perdería por nada del mundo la ocasión de dar rienda suelta a la creatividad y dejar al peque boquiabierto.

Los consejos de Juliette para una velada espeluznante

La sonrisa de la remolacha

Abrir una calabaza de Halloween, vaciarla y esculpirla es un trabajo duro, así que solo hago una. Para el resto de mi galería de los horrores utilizo remolachas azucareras. Son más fáciles de cortar y, además, como vivo en el norte son más locales. Lo mejor es que son igual de terroríficas.

+ El toque final lo aportan las velas que coloco por toda la casa, que sirven para resaltar las guirnaldas de mi sobrino.

Dulce o... ¡dulce!

Henri y sus amigos son muy buenos convenciendo a los vecinos: todos los años acaban con montones de golosinas. Así que con una pequeña cesta no les basta, necesitan una carretilla.

+ Suelo quitarles una gran parte del botín y la reparto en tarros que luego escondo lo mejor que puedo. ¡Vade retro indigestión!

Para mayores y pequeños

Mientras que los más pequeños se lanzan a la búsqueda de gominolas, los mayores nos vemos en casa para ponernos al día mientras tomamos un chocolate o un vino caliente. Todo el pueblo participa en la fiesta. ¡Hay un ambiente fantástico!

+ Mi pudin de bizcocho y pasas siempre es un éxito. Mi receta es la mejor... o quizás mi molde con forma de calabaza tiene poderes mágicos.